La temporada récord de lluvias que atraviesa Ciudad de México ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de la capital a las inundaciones. Las imágenes de avenidas convertidas en arroyos, coches sumergidos y transporte público colapsado han reavivado el debate sobre los factores que ponen en jaque a una megalópolis de más de 20 millones de habitantes cada que las lluvias alcanzan su máximo durante el verano. Además de la crisis climática y los fenómenos extremos que trae consigo, el deficiente sistema de drenaje y el crecimiento desmedido de la capital, el hundimiento acelerado de la ciudad juega un papel decisivo en las zonas con mayor riesgo de sufrir inundaciones y pérdidas.