Fotografía del 3 de febrero de 2026 de una mujer recolectando rosas en la finca Ayurá en Sopó (Colombia). EFE/Carlos OrtegaDetrás de cada ramo que Colombia envía al mundo por San Valentín hay miles de mujeres que cultivan, cortan y empacan flores, un trabajo mayoritariamente femenino que sostiene a familias enteras y respalda una de las exportaciones más representativas del país, que florece cada febrero y llena los hogares de color y perfume.
A las seis de la mañana, cuando todavía no ha salido el sol, Yolanda Camacho avanza entre los rosales con sus tijeras en las manos. La temperatura es fría, el clima húmedo y el cultivo aún guarda silencio, pues las trabajadoras apenas comienzan a llegar y a ocupar sus puestos.
Hace 20 años que Camacho se encarga de escoger una a una las rosas, identificar el momento en el que están listas y cortar el tallo con un movimiento preciso para no dañarlas.
Le puede interesar: Rionegro realizará prueba piloto de cambios de sentidos viales este 12 de febrero: conozca vías y horarios
Su labor es el primer paso de un proceso que continúa tras la cosecha, cuando las flores son debidamente empaquetadas para mantener la cadena de frío entre 2 y 3 grados y conservar así su forma y su aroma antes de llegar a los mercados y floristerías de los 100 países a donde se envían.
El año pasado, pocas semanas antes de San Valentín, que se celebra el 14 de febrero, Colombia exportó más de 65 000 toneladas de flores, lo equivalente a más de 900 millones de tallos que dejan los invernaderos y cruzan fronteras para llegar a Estados Unidos (80 %), Canadá (4 %), Reino Unido (3 %), Países Bajos (2 %) o Japón (2 %), entre otros.
Fotografía del 3 de febrero de 2026 de mujeres seleccionando rosas en la finca Ayurá en Sopó (Colombia). EFE/Carlos OrtegaFlores y familia
«De este trabajo he podido sacar lo necesario para tener mis cosas, mi casa, para ayudar a mi familia», explica a EFE Camacho, quien confiesa que siente una alegría silenciosa al saber que un producto trabajado con sus propias manos llega a tantas personas y es recibido con tanto cariño.
De los más de 150 000 empleos directos que genera la floricultura en Colombia, cerca del 60 % están ocupados por mujeres y, de ellas, un 55 % son madres de familia.
Además, durante la temporada de San Valentín, se suman alrededor de 20 000 empleos adicionales que permiten responder al aumento de la demanda internacional.
Otras noticias: Con $140 000 millones transferidos a la salud en 2025, la Lotería de Medellín busca seguir siendo la más sólida del país
Del cultivo a la «poscosecha»
Fotografía del 3 de febrero de 2026 de una mujer seleccionando rosas en la finca Ayurá en Sopó (Colombia). EFE/Carlos OrtegaDespués del corte, las flores salen de los cultivos y entran en la zona de «poscosecha», un espacio donde el ritmo se acelera y son recibidas para ser clasificadas, hidratadas y revisadas una a una, antes de ser organizadas y empaquetadas.
Mientras selecciona rosas, les limpia los pétalos exteriores y las junta para crear el ramo, Sonia Sarmiento, que lleva 38 años trabajando entre flores, asegura que no se imagina su vida sin este oficio.
«Es lo que me ha dado para que mis hijos estudien, para que hoy en día sean unos profesionales, para estar bien, un soporte de vida muy grande, porque es muy difícil llegar a casa sin qué proveer. Gracias a mis flores, nunca me ha pasado eso», cuenta Sarmiento a EFE.
La mujer describe el ambiente laboral de forma muy positiva y, aunque admite que en febrero se multiplica la presión, asegura que las trabajadoras siempre intentan ayudarse las unas a las otras.
El peso de San Valentín
El trabajo de las mujeres en los cultivos y tras la cosecha se articula junto con una operación logística que permite sacar adelante la temporada del día de los enamorados, una de las más importantes del año, pues representa entre el 18 % y el 20 % del volumen total anual de exportaciones, según detalla a EFE la directora de economía y logística de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores), Carolina Pantoja.
Este mercado, añade Pantoja, representa el tercer sector generador de divisas del país, después del minero-energético y el café verde.
De hecho, en 2024, las exportaciones alcanzaron cerca de 2 350 millones de dólares, mientras que entre enero y noviembre de 2025 superaron los 2 200 millones de dólares, «con un crecimiento del 3 % frente al mismo periodo del año anterior», lo que reivindica el valor de la flor colombiana.
Créditos: Martina Castells González/EFE








English (US) ·
Spanish (CO) ·