¿Petro y Cepeda se quejan porque no podrán tener reposición de votos?

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El panorama al fin se decantó. El próximo 8 de marzo, a la par con las elecciones al Congreso, los colombianos podrán reclamar un tarjetón adicional para participar en las consultas presidenciales. Luego de ires y venires, tensiones internas, inhabilidades y sorpresivos resurgimientos, finalmente fueron inscritos tres mecanismos de esta naturaleza ante la Registraduría.

Consciente de lo que está en juego –pero sin menospreciar los réditos que deja la plata de la reposición de votos–, ayer el presidente Gustavo Petro terminó dando el visto bueno para materializar la controvertida consulta del progresismo, que tendrá como gran ausente al senador Iván Cepeda, nada menos que el puntero en las encuestas.

Ante la inhabilidad para que el senador del Pacto Histórico se midiera en la consulta –por decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE), que concluyó que había participado en un proceso igual y repetir iría contra la ley–, Petro prendió las alarmas. ¿La razón? Los 2,5 millones que consiguió Cepeda el 26 de octubre y el desafío mayúsculo para que ahora logren ese número sus ungidos.

“Lo que ha hecho el consejo electoral al permitir consulta del uribismo y negar la consulta del progresismo y después triplicar la reposición del voto, es financiar con 160.000 millones de pesos del presupuesto la campaña de la derecha colombiana. Eso se llama trampa. Hoy el mundo debe saberlo, la mayoría del consejo nacional electoral ha comenzado un fraude en el país que debe deshacerse” (sic), declaró el jefe de Estado.

No es para menos. Se estima que por cada voto que sumen, los candidatos y sus partidos recibirán $8.287. Lo anterior, por concepto de reposición de votos, cuyo tope –es decir, lo máximo que podrá gastar cada aspirante o movimiento en campaña– será de $18.000 millones.

“El presidente se va a dar cuenta de sus lealtades. Quiénes sí hemos estado contribuyendo a la unión, incluso anteponiendo intereses personales. Y otros que van tras su proyecto personal, y ¡ahora con voto a $8.000! Pues les va a importar nada lo que diga el presidente y ahí él se va a dar cuenta”, sostuvo Gustavo Bolívar en diálogo con la emisora Caracol Radio.

Los números que hoy se barajan, fijados por el CNE, distan con lo que recibió Iván Cepeda en la consulta del pasado 26 de octubre, cuando por voto se pagó $2.555 y el tope ascendía a $6.000 millones.

Semejante diferencia fue alertada por la Misión de Observación Electoral (MOE) y explica, en parte, no solo el descontento de Petro, sino su afán porque uno de los suyos participe en el proceso.

“Deberíamos tener la cancha de la misma forma. Es decir, el mismo valor de la reposición de votos y los mismos topes. No tendría por qué, con una diferencia de apenas cinco meses, triplicarse el valor del monto del tope. Eso genera una desigualdad”, explicó a este diario Alejandra Barrios, directora de la MOE.

De acuerdo con Barrios, los recursos de la reposición de votos están pensados “para que el Estado acompañe los ejercicios de democracia interna de lo partidos frente a la selección de candidatos o en la toma de decisiones internas”.

Frente a Cepeda, no puede pasar por alto que semanas atrás se conoció que reportó gastos por $964 millones en la consulta del Pacto el 26 de octubre. Se financió mayoritariamente por aportes privados, entre ellos una donación de $609 millones de la empresa Samat Publicidad S. A. S. y otra de $116 millones de su entonces representante legal.

Ambas contribuciones suman cerca del 75 % del total; no obstante; la empresa donante registra bajo capital, no reporta ingresos ordinarios y opera desde un local modesto en Barranquilla.

Aun cuando un sector importante del petrismo expresó sus reparos a un proceso sin Cepeda, alegó por el oportunismo político de algunos y se quejó por las heridas abiertas que quedarían a la hora de avanzar en la unidad, Petro –desde Casa de Nariño– dio un golpe en la mesa y trató de organizar el conato de crisis

Por un lado, se reunió con el exembajador Roy Barreras y le dio el “ok” que restaba para seguir adelante con la denominada consulta del “Frente por la Vida”. Por otro, casi que a modo de notificación, sostuvo un encuentro horas después con las bases y dirigentes del Pacto Histórico para avisarles de su decisión.

Eso sí, el jefe de Estado quiso calmar las aguas asegurándoles que, tras las consultas, la tarea que viene es un acuerdo entre Cepeda y quien resulte ganador para negociar en búsqueda de cohesión y unidad.

La fecha límite para adoptar decisiones frente a si ir o no a consultas venció ayer. En el caso de la izquierda, Barreras terminó ganándole la partida a petristas de la talla de Bolívar, Wilson Arias o Susana Muhamad, y consiguió el visto bueno de Petro

En el tarjetón, figurará también el exalcalde Daniel Quintero, que por orden del mismo CNE, quedó habilitado en una cuestionada decisión para participar en el proceso

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Además, en el tarjetón de izquierda dirán presente otros dirigentes poco conocidos para la opinión pública, pero que hoy parecen funcionales al mecanismo: la abogada Martha Bernal, el periodista Edison Lucio Torres y Héctor Elías “Tiko” Pineda, exguerrillero y exconstituyente del M19 cercano a Barreras.

No obstante, hubo quienes –pregonando coherencia y abogando por la unidad– le dijeron no a la consulta. Por un lado, el exministro Juan Fernando Cristo anunció que ya no se medirá en el mecanismo ante la ausencia de Cepeda.

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