
En medio de las gestiones para actualizar el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), la Alcaldía de Medellín propone actualizar los mapas de amenaza y riesgo con base en nuevos estudios técnicos realizados por la Universidad Eafit.
La propuesta hace parte de la revisión excepcional de la norma urbanística de amenaza y riesgo, que busca contar con información técnica más precisa sobre las condiciones del territorio y orientar su ocupación de manera segura. Aún se trata de una propuesta dentro del proceso de revisión, no de una norma ya adoptada.
De aprobarse, las áreas con condición de riesgo pasarían de 610 a 1.610 hectáreas, un aumento de 164%, y 86 polígonos que el POT de 2014 definió como zonas de alto riesgo no mitigable tendrían una nueva clasificación.
Las áreas con condición de riesgo son zonas que tienen amenaza alta y que, además, cuentan con ocupaciones, edificaciones o elementos de infraestructura.
La subdirectora de Planeación Territorial y Estratégica de Ciudad, Martha Isabel Tamayo Vélez, explicó que su identificación permite “identificar las zonas donde hay amenazas, determinar cuáles requieren estudios detallados y, a partir de sus resultados, definir las medidas necesarias para reducir el riesgo”.
Los estudios básicos de amenaza fueron desarrollados por la Universidad Eafit. Los resultados muestran cambios que no solo responden a modificaciones en el suelo, sino a detecciones hechas con estudios más detallados.
Para empezar, las zonas de amenaza alta por movimiento en masa pasan de 3.022 a 14.02 aumentaría de 2.777 a 5.657, y la baja disminuye de 29.639 a 18.047. El riesgo de inundaciones revela aumento. La amenaza alta sube de 465 a 575 hectáreas; la media, también, de 66 a 364, y la baja disminuye de 436 a 195.
Además, el riesgo de avenidas torrenciales sí reportaría una disminución. La amenaza alta pasa de 4.316 a 587 hectáreas, mientras que se incorporan áreas de amenaza media (169) y baja (207). Es decir, el mayor cambio está en los movimientos en masa, donde la zona clasificada con amenaza alta se multiplica por más de cuatro. En las avenidas torrenciales ocurre lo contrario, pues la amenaza alta se reduce de forma notable.
Hernán Darío Martínez Hincapié, investigador y docente vinculado a la Escuela del Hábitat-CEHAP de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, afirma que los cambios responden en parte a que los mapas tienen mayor y mejor resolución, se apoyan en tecnologías digitales de más alcance y traen una adecuación normativa que exige condiciones técnicas más rigurosas.
Pero, según Martínez, el aumento de las zonas en condición de riesgo responde a particularidades socioambientales y al cambio climático. “Hay condiciones climáticas que aumentan no solamente el riesgo, sino la ocurrencia de eventos climáticos extremos”, explica.
La revisión propone una nueva clasificación para 86 polígonos que el POT de 2014 había definido como zonas de alto riesgo no mitigable.
De ellos, 40 pasarían a ser áreas con condición de riesgo y se priorizarían para estudios detallados, 28 mantendrían la clasificación de alto riesgo no mitigable, 16 quedarían por fuera de las categorías de riesgo y 2 pasarían a alto riesgo mitigable, con base en estudios detallados previos.
“El propósito es avanzar hacia una ocupación más segura del territorio, tanto urbano como rural, [y] proteger la vida de las comunidades”, dijo Tamayo.
En el mapa de la propuesta aparecen en riesgo por movimientos en masa barrios altos en la comuna Buenos Aires, en Manrique, y sectores de San Cristóbal, como Pajarito, y de la parte alta de San Javier.
El Morro de Moravia aparece como punto rojo pues representa un riesgo no mitigable. Además de estas, también hay zonas del corregimiento San Sebastián de Palmitas.
Por riesgo de avenidas torrenciales aparece la quebrada Santa Elena, que cruza toda la comuna Buenos Aires con un riesgo no mitigable. También está en Altavista la quebrada La Picacha, que ya ha levantado alertas previamente.
En San Javier se ve la quebrada Ana Díaz, y San Cristóbal y Robledo tienen riesgo por la quebrada La Iguaná, que recientemente generó una emergencia por una avenida torrencial. La mayoría de estas quebradas están marcadas como no mitigables.
Finalmente, el mapa también muestra riesgos por inundación, aunque estos parecen menores. Sin embargo, se ven sectores de la comuna Popular, marcados como no mitigables.
Martínez señala que la población de bajos recursos carga los mayores riesgos pues son quienes enfrentan desigualdades, especialmente en el acceso al suelo, y por eso terminan ocupando zonas en condición de riesgo.
Para el docente, la respuesta debe ser una política pública con enfoque de derechos y perspectiva de justicia distributiva que priorice la adaptación y no solo la mitigación.
¿CÓMO VA LA REVISIÓN DEL POT?
a actualización de los mapas hace parte del Proyecto de Acuerdo 104 de 2026, que se tramita en el Concejo.
Según explicó en la primera socialización el coordinador general de la revisión, Dany Granda, se trata de una revisión híbrida: una de mediano plazo del POT, más una modificación excepcional de normas estructurales de amenaza y riesgo.
La Comisión Primera aprobó el proyecto en primer debate por unanimidad, con siete votos, y ahora pasa a la plenaria de los 21 concejales. Esta votación final está fijada para el 4 de noviembre.
La revisión del POT busca ajustar el POT vigente para regular aspectos como el costo de los arriendos y el control de uso de suelos.
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