
El colombiano Julián Palacios Obregón pasó 650 días en detención migratoria en Estados Unidos. La mayoría de ese tiempo, enfermo. Un mes después de ser transferido al Centro de Procesamiento del Noroeste, en Tacoma, Estado de Washington, comenzó a vomitar y a tener diarreas con incontinencia fecal que le obligaron a usar pañales. Y aunque le recetaron antibióticos que mejoraban temporalmente los síntomas causados por la bacteria Helicobacter pylori, la responsable, siempre retrocedía: seguía expuesto al consumo de un agua blanquecina y de alimentos que con frecuencia recuerda crudos o malolientes.

hace 6 horas
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