
El traslado de los jefes de bandas del valle de Aburrá de la cárcel de Itagüí hacia centros penitenciarios de Bogotá no implicaría la terminación del proceso de diálogo que ha mantenido el gobierno del presidente Gustavo Petro con esas organizaciones al margen de la ley.
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Así lo dio a entender la Delegación del Gobierno que ha coordinado ese espacio de interlocución tras el anuncio que hizo Petro en la noche del lunes, de que los capos serían cambiados de cárcel como consecuencia de la rumba vallenata que organizaron el pasado 8 de abril, con todo y artistas contratados, trago y alimentos suministrados a través de una empresa de catering.
Pero además, según denuncias que se hicieron públicas, las puertas del centro de reclusión las habrían abierto de par en par y habrían tenido decenas de invitados que ingresaron al centro de reclusión en carros de alta gama.
El festejo se habría hecho en el pabellón de máxima seguridad, donde están los 23 cabecillas de organizaciones delictivas que fungen como “gestores de paz” dentro del proceso de paz urbana que lleva el Gobierno.
Con todo esto, fue retirado el director, el jefe de guardia y siete funcionarios que estaban de turno aquel miércoles.
Además, los emisarios del Gobierno para el llamado también espacio de diálogo socio-jurídico anunciaron que las conversaciones quedarían en stand-by mientras se aclarara la situación y en la noche del lunes, en un Consejo de Ministros, Petro anunció que los reclusos que estuvieron en la rumba serían trasladados.
“Los señores que hicieron la fiestica, salen de la cárcel, entran es a otra, trasladados. Salen de Itagüí, se acabó el tema”, dijo el mandatario.
Con todo esto, la conjetura era qué pasaría con esa arista de la estrategia de la “paz total”; sin embargo, un nuevo pronunciamiento de la Delegación da a entender que en cambio de acabarse, habría una especie de relanzamiento, al estar más cerca de la Casa de Nariño.
“Consideramos que el traslado de personas privadas de la libertad que fungen como voceros de las estructuras desde el centro penitenciario de Itagüí hacia la ciudad de Bogotá mejora las condiciones para encontrar una ruta de acercamiento que permita darle continuidad al diálogo”, dijeron este martes en un comunicado.
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A renglón seguido, da a entender que la coyuntura permite hacer una evaluación del proceso “y asegurar su continuidad en condiciones que fortalezcan la confianza ciudadana y la legitimidad institucional, pero sobre todo como demostración de que la esperanza de paz no puede ser utilizada con ningún otro fin que lograr ese derecho para la ciudadanía, que no hemos permitido ni permitiremos abusos, extralimitaciones ni incumplimiento de las reglas usando la paz como excusa”.
Además, resalta lo que para ellos son logros de lo recorrido hasta ahora en este intento, como la reducción de los homicidios en el Valle de Aburrá, algo que el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, ha desestimado sea producto de los diálogos con las estructuras armadas de alto impacto.








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