Antes de que Sharon Stone, quien estos días está en España, se convirtiera en una de las estrellas más icónicas de Hollywood, era una niña de la Pensilvania rural a la que mandaban al despacho del director por enseñar caligrafía y multiplicación a sus compañeros. Hasta que un día su padre —un obrero de taller mecánico, de manos curtidas pero con porte de rey— tuvo que intervenir: “No va a dejar de hacerlo. ¿Ha quedado claro?”. Esta es una de las muchas cosas que Sharon Stone le contó al periodista David Begnaud en la entrevista íntima y sin filtros que se emitió el pasado lunes y que le concedió para su podcast, titulado “La persona que creyó en mi”. En el caso de Stone, está claro que su progenitor fue una de esas personas.

hace 1 mes
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