El cierre de los puntos de dispensación de Colsubsidio el pasado 31 de diciembre dejó a miles de personas sin saber a dónde acudir para reclamar sus fórmulas
El inicio de 2026 se ha visto marcado por un caos generalizado en la entrega de medicinas en todo el país. Los usuarios de la Nueva EPS son los más perjudicados tras el fin de los contratos con dispensarios habituales como Colsubsidio, lo que ha dejado a los enfermos en un limbo informativo. En ciudades como Bogotá y Medellín, las sedes administrativas se llenaron de personas buscando respuestas que nadie les entrega, mientras que en Cali la desesperación llevó a que familiares de pacientes terminales se tomaran las oficinas de Emssanar para exigir soluciones.
La problemática no solo es de logística, sino también financiera. En Boyacá, grandes hospitales han suspendido servicios debido a deudas que superan los 180.000 millones de pesos, mientras que en Cartagena, los pacientes crónicos denuncian que deben sacar hasta 600.000 pesos de sus bolsillos para comprar remedios que la EPS no les entrega. La escasez también afecta insumos básicos como pañales y materiales para diálisis, obligando a los ciudadanos a realizar múltiples viajes inútiles a las farmacias.
Ante el silencio de las entidades prestadoras de salud, los organismos de control como la Personería han reportado un aumento alarmante en las quejas ciudadanas. Aunque se espera que nuevos operadores farmacéuticos asuman la distribución en los próximos días, todavía no hay una fecha clara para normalizar el servicio. Por ahora, el descontento crece en las calles mientras los pacientes ven cómo se deteriora su salud por la falta de sus tratamientos obligatorios.

hace 3 semanas
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