Para María Álvarez, residente en Madrid, estar con una persona del mismo sexo es lo mejor que le ha pasado. “Ojalá lo hubiera hecho antes”, suspira. Después de una vida de relaciones con hombres y de una reciente ruptura con ingredientes de novela negra, este descubrimiento ha sido una bendición. Ha encontrado “el cuidado de pequeños detalles”. Y resuelve: “Creo que necesitaba algo así”. La periodista Esther Yáñez es otro ejemplo. Hasta hace nada, solo había tenido experiencias sexoafectivas con hombres. Pero eso se desvaneció cuando conoció a una mujer y, poco a poco, mensaje a mensaje, empezó “a sentir cosas”. “Solo había tenido algún rollo pasajero antes, sin acostarnos, y salió muy natural, muy bonito”, rememora, destacando una comprensión “especial” y diferencias lógicas a “nivel físico”. “Fue algo nuevo, pero sé lo que busco, lo que necesito, en un compañero o compañera de vida. Y, en ese sentido, me da igual lo que seas. No me guío por el género, sino por la persona”, remata.

hace 2 semanas
22







English (US) ·
Spanish (CO) ·