“Si eres fiel a lo que quieres hacer nunca vas a perder”: el artista Charlie Smits defiende su increíble mundo interior en Madrid

hace 4 semanas 30

Charlie Smits lleva algo dentro, todo parte de ahí. Uno descubre que lleva algo dentro primero por obsesión —“nunca he tenido una infancia de muchos amigos y ocio”, dice, “me encanta estar solo, de pequeño me encerraba en mi habitación e iba haciendo cosas”, como dibujar o vestir sus Polly Pockets— y luego por eliminación de todo lo demás: “Cuando vine a Madrid con 18 años, empecé a hacer un grado superior de Ilustración. A mí no me gustaba eso. Veía que no era lo que yo quería hacer. También empezaba a pintar ropa, me hacían encargos… encargos pequeños. Hablé con mi madre, le dije: ‘Oye, no quiero hacer esto. Me quiero dedicar al arte, pero no desde el mundo de la ilustración’. Mi madre me contestó: ‘Vale, pero si te sales ya no te voy a pagar el curso ni nada, ya te buscas tú la vida’. En 2018, 2019, empecé a darme cuenta de que podía dedicarme a ello”. En los años siguientes, fue confirmando que sí, podía dedicarse a ello, dándole forma externa a ese mundo interior, a veces en privado, a veces muy públicamente y con indicios de que iba por el buen camino: en febrero de 2023 presentó una colección de ropa con sus dibujos en la Semana de la Moda de MadridPutochinomaricón o Luna Ki serían vistos con ella después—; hoy, ha colaborado con Zara, ha diseñado carátulas para trabajos musicales de Samantha Hudson, Aitana o Natalia Lacunza; ha presentado su trabajo en exposiciones colectivas de Berlín. Pero la versión más pura de ese mundo sumergido, su Atlántida de luces y colores, es la que ha exhibido hace poco en una colección de cincuentaitantas obras en varios formatos (escultura, animación, prints en loneta, máscaras con pelo) en la Sala Ohm de Madrid. Su primera exposición en solitario. La mejor prueba de qué iba aquella apuesta por su visión personal y la renuncia a todo lo que no fuera concretamente esto. Charlie Smits (Mallorca, 26 años) lleva algo dentro y ahora ese algo está fuera, en la realidad donde andamos todos los demás.

Seguir leyendo

Leer el artículo completo