Salvar las quebradas y las fuentes hídricas es salvar vidas

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Salvar las quebradas y las fuentes hídricas es salvar vidas

Resumen: Ana Ligia Mora Martínez defiende proteger quebradas y fuentes hídricas y explica el proyecto de ley Mi Río y Mis Quebradas y la Bancada del Agua.

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El agua es uno de los recursos más preciados del mundo y, sin duda, uno de los principales tesoros de una nación. En Colombia, el agua no solo representa un bien natural, sino que también forma parte de la esencia de diversas comunidades y ha marcado el desarrollo humano e industrial. Además, el país se encuentra entre los diez con mayor riqueza hídrica del mundo y tenemos la mitad de los páramos del mundo.

En efecto, esta riqueza es motivo de orgullo pero exige cuidado. Esa abundancia es frágil. Según el IDEAM, entre 2022 y 2024 la superficie glaciar del país pasó de 33,09 a 30,83 km² y el Estudio Nacional del Agua 2026 advierte que los municipios susceptibles de desabastecimiento en temporada seca pasaron de 208 a 383.

Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), durante 2025 se coordinó la atención de más de 4.700 emergencias en 869 municipios, que afectaron a más de 285.000 familias, solo la primera temporada de lluvias dejó cerca de 168.500 familias afectadas, solo en Antioquia 49 personas perdieron la vida en eventos asociados a las lluvias. Y 2026 empezó con el pie izquierdo. A finales de marzo ya se contaban 155.000 familias damnificadas por las lluvias en 24 departamentos.

Acciones cotidianas, pero altamente riesgosas, como arrojar basuras, escombros y residuos sólidos a las quebradas, modificar sus cauces para urbanizar terrenos y propiciar asentamientos ilegales, así como la falta de planes municipales de manejo y acción, han cambiado nuestra percepción del agua, pasando de fuente de vida a ser vista como una amenaza para la vida misma.

A lo largo de mi carrera en el público y privado, en Corantioquia y en la Secretaría de Medio Ambiente de Medellín, he promovido la enorme responsabilidad que implica cuidar los ríos y las quebradas mediante acciones concretas. También he insistido en la importancia de complementar estas acciones con procesos pedagógicos que promuevan la apropiación de las comunidades con sus recursos.

La capital antioqueña ha sido ejemplo con proyectos como el Instituto Mi Río y, más recientemente, Guardaquebradas y Mi Río, Mis Quebradas. Ahora, desde una esfera nacional en el Congreso de la República, proponemos el proyecto de ley Mi Río y Mis Quebradas. Es una estrategia basada en experiencias exitosas y orientada a proteger y recuperar ríos, quebradas, humedales y otras fuentes hídricas. La iniciativa también contempla su interacción con otros componentes naturales, la adaptación al cambio climático y la gestión del riesgo de desastres (GRD).

En el Congreso acabamos de solicitar una Comisión accidental para el cuidado, protección y aprovechamiento responsable del agua, que hemos llamado la Bancada del Agua, porque el medio ambiente no debe ser un discurso de apropiación política.

A corto plazo, el objetivo es definir acciones rápidas y contundentes para proteger las fuentes hídricas, pero a largo plazo el sueño es aún más grande: que el país vuelva la mirada a su bien más preciado que es el agua como recurso, sustento y garante de la vida en los territorios.

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