Cuidar de un animal de compañía como un perro o un gato va más allá de brindarle refugio y alimento
En Colombia, causar sufrimiento, estrés o daño a un animal, ya sea por negligencia o de forma intencional, ha dejado de ser una simple contravención para consolidarse como un delito castigado por la ley. Conductas como abandonar a una mascota a su suerte o no socorrer a un animal tras atropellarlo traen consigo serias repercusiones tanto económicas como penales.
La Ley 1774, sancionada el 6 de enero de 2016, marcó un hito al reconocer a los animales como seres sintientes y no como simples objetos. Bajo este enfoque, la legislación dictamina que la protección especial de las especies vulnerables justifica la implementación de procedimientos policiales y judiciales para investigar cualquier tipo de maltrato o acto de crueldad.
El marco legal establece distintos niveles de castigo dependiendo de la gravedad de los hechos:
Afectaciones al bienestar: Para los actos de crueldad que no causen lesiones de extrema gravedad ni la muerte, las autoridades imponen multas que van desde los 5 hasta los 50 salarios mínimos legales mensuales vigentes.
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Daños severos o muerte: Cuando el maltrato resulta en el fallecimiento del animal o en daños físicos y emocionales graves, las consecuencias son mucho más estrictas. Los responsables se exponen a penas de prisión de entre 12 y 36 meses, multas que pueden ascender hasta los 60 salarios mínimos y una inhabilidad de uno a tres años para ejercer labores relacionadas con animales.
Agravantes: Las penas pueden aumentar significativamente si el delito se comete en espacios públicos, con extrema crueldad, involucrando a menores de edad, en casos de abuso sexual o si el infractor es un funcionario público.
La ley también hace especial énfasis en el rol de los propietarios, quienes están obligados a garantizar la protección y el cuidado de sus mascotas. El abandono, en este contexto, es catalogado como una falta grave.
Cuidar de un animal de compañía como un perro o un gato va más allá de brindarle refugio y alimento; implica asegurar su salud física, estabilidad emocional y bienestar integral. Dado que estas especies dependen por completo de sus dueños, su tenencia exige un compromiso permanente.
Con estas normativas, el Estado colombiano busca desincentivar las conductas violentas o negligentes y promover una cultura de respeto, protegiendo la vida de los más de 1.228.000 perros y gatos en condición de calle que, por ejemplo, se estima que habitan solo en Bogotá. En casos donde el animal deba ser decomisado, el infractor también podría ser obligado a cubrir los gastos derivados de su protección.
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— Hora13 Noticias (@hora13noticias) March 25, 2026

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