En el municipio de Nariño, Antioquia, hay un habitante que, sin decir una palabra, logró convertirse en parte esencial de la vida cotidiana del pueblo. Se trata de Medias, un perro de aproximadamente siete años que se ha ganado el afecto de la comunidad por su constante presencia en los distintos eventos sociales, religiosos e institucionales.
Según lo contó Noticias Caracol, Medias aparece sin invitación en misas, procesiones, novenas, entierros, desfiles, primeras comuniones, cumpleaños y reuniones comunitarias. Su llegada temprana y su permanencia durante cada actividad lo han convertido en un asistente infaltable y en un símbolo de cercanía para los habitantes.
El origen de su nombre se remonta a cuando era cachorro. De acuerdo con el relato de un habitante del municipio, los niños notaron que tenía las patas blancas, como si llevara pequeñas medias, y así comenzó a ser llamado por todos. Desde entonces, su relación con la comunidad, especialmente con los más pequeños, ha sido constante.
Vecinos de Nariño aseguran que Medias acompaña a los niños hasta la escuela, entra a los salones de clase y está presente en espacios como la alcaldía, el hospital y encuentros de la Policía. Aunque se ha intentado brindarle un hogar, el perro suele regresar a la calle y a los eventos públicos, donde es bien recibido por la comunidad.

A pesar de no tener un dueño, Medias recibe alimento, cuidados y afecto. Su buen estado físico y energía reflejan el respaldo colectivo de un pueblo que lo reconoce como parte de su identidad.

Para muchos habitantes, Medias no tiene una casa, pero sí algo más grande: el cariño de todo un municipio. Su presencia, discreta pero constante, se ha convertido en una forma silenciosa de acompañar y alegrar la vida diaria en Nariño.
Créditos: Noticias Caracol

hace 1 mes
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