
Las audiencias son el nuevo fútbol. Es habitual que las cifras de los audímetros sean noticia, pero ahora interesa hasta cuándo saldrán publicados esos datos. Había tanta expectación por saber quién había ganado la noche de las campanadas, que se publicaron noticias que advertían a los impacientes que, por mucho que diesen refresh a las páginas de televisión, no habría datos hasta el siguiente día laborable. TVE ganó de calle, tal vez porque es la única que se toma en serio estas fechas y quizá porque es la única que nos tomamos en serio en cualquier fecha, de ahí que cuando hay sucesos relevantes sea la que sintonizamos. La pública ganó el fin de año no solo por Chenoa y Estopa, también por la cuidadísima programación anterior y posterior. Ese resumen del año de Carlos de Amor que se balancea como un elefante sobre la tela de una araña entre lo cursi y lo emotivo, el infalible Mota, siete mujeres cantando en siete marcos incomparables y un contenedor musical en el que lo mismo te encontrabas a Pastora Soler que a Recycled J. Y cuando todavía no habíamos finiquitado las reservas de mazapán, llegó el trumpazo y TVE volvió a liderar las audiencias. No sé el motivo de los demás, pero yo voy donde esté Anna Bosch.

hace 3 semanas
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