
Adamuz continúa masticando la tragedia del accidente ferroviario del pasado domingo. Los fallecidos ya suman 41, a la espera de que los servicios de rescate y emergencias rescaten los cadáveres de las posibles víctimas que sigan dentro del amasijo de hierros de los vagones más destrozados del suceso, los de tren Alvia 2384 que se dirigía con 184 personas a Huelva desde Madrid. El Instituto de Medicina Legal de Córdoba ya ha practicado la autopsia a los 38 cuerpos y la Guardia Civil ha identificado plenamente a 10 víctimas a través de huellas dactilares. Rocío Flores, de 30 años, viajaba en el cuarto vagón de este tren, a unos 200 kilómetros por hora, cuando a las 19.45 sintió una gran sacudida. “Volamos por los aires”, dice la mujer. Otro convoy, de la empresa Iryo con el número 6189, con 294 viajeros y a 210 kilómetros por hora, acababa de descarrilar y tres de sus vagones invadieron la vía contigua, por donde en ese mismo momento circulaba el tren donde viajaba Flores. Un accidente fatal que ocurrió a la altura del pueblo cordobés de Adamuz (4.100 habitantes) y que ha causado 152 heridos, de los que 39 están hospitalizados en varios centros de la comunidad andaluza (13 de ellos en las Unidades de Cuidados Intensivos).

hace 2 semanas
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