A un costado de una vía de Yolombó, entre el paso de los vehículos y las condiciones del lugar, un perro intentaba sobrevivir. Estaba desnutrido, enfermo y sin fuerzas, en un estado que evidenciaba que llevaba tiempo sin recibir los cuidados que necesitaba.
Fue durante uno de sus recorridos de vigilancia que los uniformados de la Estación de Policía de Yolombó se encontraron con el animal. No continuaron su camino. Al verlo en esas condiciones, decidieron intervenir y brindarle ayuda.
El perro fue trasladado para recibir atención veterinaria y comenzó entonces un proceso de recuperación que fue más allá de los medicamentos. Los policías se encargaron de alimentarlo, cuidar sus heridas y estar pendientes de su evolución. Con el paso de los días, el animal comenzó a recuperar peso y fuerzas, pero también algo que parecía haber perdido: la confianza.
Mientras se recuperaba, permaneció cerca de los uniformados y poco a poco empezó a hacerse un lugar en la estación. Lo que inicialmente había sido un rescate terminó convirtiéndose en una compañía cotidiana para quienes participaron en su recuperación. Fue allí, entre quienes lo cuidaban, donde recibió el nombre con el que ahora lo llaman de cariño: El Patrón.
Hoy, El Patrón recorre las instalaciones de la estación, mueve la cola cuando se acerca a los uniformados y acompaña parte de sus jornadas de servicio. Ya no está solo a un costado de una carretera. Tiene un lugar donde lo alimentan, lo cuidan y lo reciben cada día.
Su historia cambió en cuestión de tiempo. Pasó de estar en condición de abandono y con pocas fuerzas a convertirse en un compañero habitual de los policías de Yolombó, quienes decidieron darle una segunda oportunidad.
En medio de las labores de vigilancia y seguridad, los uniformados también encontraron una forma de proteger una vida que necesitaba ayuda. Para El Patrón, aquel encuentro en la carretera significó dejar atrás el abandono y encontrar, entre uniformes, un nuevo hogar.

hace 1 hora
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