En plena efervescencia nacionalista, cuando Javier Milei le dio un golpe de energía a su gestión al recoger el reclamo histórico de la soberanía argentina sobre las islas Malvinas e impulsar un proyecto para castigar a las empresas que intenten explotar los recursos de ese territorio en disputa, el presidente no calculó los posibles efectos colaterales. Empresas de Estados Unidos, su gran aliado global, han hecho escuchar puertas adentro su preocupación por las sanciones planteadas en el proyecto de ley. Por la amplitud de su redacción, podrían alcanzar a compañías de ese país, aun sin que tengan intervención directa en proyectos en las islas del Atlántico sur.

hace 3 horas
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