¡Historia negra! Partido Sub-20 en Brasil terminó con 51 expulsados y destrozos en todo el estadio
Resumen: Un partido de la Segunda División Sub-20 de Minas Gerais, en Brasil, entre Uberlândia y Mamoré terminó en batalla campal con 51 expulsados: 43 jugadores y 8 integrantes de los cuerpos técnicos. La pelea, que duró cerca de 40 minutos, dejó graves destrozos en el Estadio Parque do Sabiá y superó el récord mundial de expulsiones en un solo partido, que era de 36 desde 2011.
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El fútbol brasileño amaneció esta semana con una mancha difícil de borrar. Lo que debía ser la semifinal de ida del Campeonato de Segunda División Sub-20 de Minas Gerais entre Uberlândia y Mamoré terminó convertido en una batalla campal que dejó 51 expulsados, un estadio prácticamente destrozado y un récord mundial que nadie quisiera tener.
El compromiso se jugó el pasado 1 de noviembre en el Estadio Parque do Sabiá y todo transcurría dentro de la normalidad hasta el segundo tiempo, cuando Mamoré ya ganaba 3-1 y tenía un pie en la final. Tras el tercer gol visitante, el jugador Davi Fernandes Bittencourt celebró con gestos provocadores justo frente al banquillo rival, según reportó el medio brasileño O Tempo, y ese fue el detonante del caos que paralizó al fútbol de Minas Gerais.
En cuestión de segundos, los reclamos verbales pasaron a los empujones y de ahí a los golpes. La trifulca creció hasta involucrar a jugadores de campo, suplentes, entrenadores, integrantes de los cuerpos técnicos y hasta a los recogebolas, que terminaron en medio de la pelea mientras los árbitros veían, sin poder hacer nada, cómo el partido se les iba completamente de las manos. Las imágenes muestran corridas por todo el terreno de juego y grupos peleando en distintos puntos de la cancha al mismo tiempo.
La pelea se extendió por cerca de 40 minutos y obligó a suspender las acciones al minuto 54 del segundo tiempo. Cuando finalmente se revisó la planilla arbitral, el dato era insólito: 51 tarjetas rojas en un solo partido, 43 para jugadores y 8 para miembros de los cuerpos técnicos de ambos equipos. Ni el juez principal ni sus asistentes alcanzaban a anotar tantos nombres en medio del descontrol.
🟥 51 TARJETAS ROJAS EN UN PARTIDO.
– 43 jugadores y 8 del cuerpo técnico.
– Partido Sub-20 en Brasil.
– Casi 40 minutos de pelea.
El antiguo Record Guiness eran 36. https://t.co/1I5JhMQgEb
— Offsider (@Offsider_ES) November 4, 2026
Pero el escándalo no se quedó en la cancha. La violencia se trasladó a las zonas internas del Estadio Parque do Sabiá, donde los ánimos caldeados dejaron un rastro de destrucción que el administrador del escenario no pudo contener. Según el reporte oficial, fueron destruidas unas 14 puertas, además de baños, duchas, lavamanos, inodoros, armarios, bancas de madera, redes eléctricas, camillas y hasta dos tinas de hidromasaje.
La situación alcanzó tal magnitud que el administrador del estadio tuvo que pedir la intervención urgente de la Policía Militar de Minas Gerais para recuperar el control del escenario deportivo y evitar que los enfrentamientos pasaran a mayores dentro y fuera de las instalaciones. Los uniformados debieron separar a los involucrados y custodiar las zonas afectadas mientras se evaluaban los daños.
Con las 51 expulsiones registradas, este bochornoso compromiso superó oficialmente el récord mundial reconocido por el Guinness World Records. La marca anterior era de 36 tarjetas rojas en un solo partido, registrada en 2011 en un encuentro de las categorías de ascenso del fútbol argentino. Quince años después, la vergonzosa marca viajó de Argentina a Brasil y subió por 15, un salto que los expertos creen difícil de igualar.
Ahora, Uberlândia y Mamoré enfrentan duras sanciones disciplinarias y económicas por lo ocurrido. Los organismos deportivos de Minas Gerais deberán decidir, además, qué pasará con la llave de semifinal, que quedó suspendida con el 3-1 parcial a favor de Mamoré, y si habrá responsables individuales que respondan por los destrozos en el estadio, cuyos arreglos también deberán ser asumidos por los clubes.
El video de la pelea se volvió viral en redes sociales y desató reacciones de rechazo en Brasil y en el resto del mundo. Muchos lamentaron que un partido de categoría juvenil, que debería servir de vitrina para los jóvenes talentos que sueñan con llegar al profesionalismo, terminara en una de las peores escenas de violencia que se recuerden en una cancha de fútbol, con jugadores que no superan los 20 años como protagonistas.
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hace 5 horas
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