Gobierno Petro rompe relaciones con el Banco de la República tras alza de tasas de interés al 11,25%

hace 1 mes 19

El ministro de Hacienda, Germán Ávila, se retiró de manera intempestiva de la sesión de la junta directiva del Banco de la República, en medio de un fuerte desacuerdo por la política monetaria y decisiones internas del emisor.

La salida se produjo antes de que se anunciara la determinación sobre la tasa de interés, luego de que, según el funcionario, cuatro miembros de la junta impulsaran un incremento de 100 puntos básicos, llevando el indicador de 10,25% a 11,25%. Para el Gobierno, esta decisión impacta negativamente la recuperación económica.

Uno de los puntos que detonó la controversia fue una comunicación enviada a medios por el secretario de la junta del Banco de la República, en la que se hacía referencia a un proyecto del Gobierno sobre el traslado de recursos de fondos de pensiones y cesantías.

Desde el Ministerio de Hacienda se aseguró que dicho documento fue emitido en nombre de toda la junta sin haber sido discutido ni aprobado previamente por sus integrantes. La cartera calificó el hecho como un uso indebido de la representación institucional, al considerar que no existía autorización formal para ese pronunciamiento.

@MinHacienda Germán Ávila Plazas dará rueda de prensa en minutos…https://t.co/9iwGnXm8R5

— MinHacienda (@MinHacienda) March 31, 2026

El segundo foco de tensión se centró en la propuesta de elevar nuevamente la tasa de interés. El Gobierno expresó su rechazo a esta medida, señalando que un aumento de esa magnitud podría afectar de forma “grave” el crecimiento económico.

El ministro Germán Ávila sostuvo que el contexto actual está marcado por factores externos como el encarecimiento de los combustibles, tensiones internacionales y efectos climáticos, lo que ya genera presión sobre la economía nacional.

El equipo económico argumentó que el aumento de la inflación no responde a un exceso de demanda interna, sino a choques de oferta, principalmente de origen internacional. Bajo esa lectura, endurecer la política monetaria tendría efectos limitados sobre los precios.

Recordemos que la tasa de interés del Banco de la República es la tasa de referencia (o de intervención) que la junta directiva establece para controlar la inflación y el crecimiento económico de Colombia. Sirve para influir en el costo del dinero: si sube, los créditos se encarecen para enfriar la economía; si baja, los créditos son más baratos para estimular el consumo. Esta tasa influye en lo que pagas por tarjetas de crédito, créditos hipotecarios y préstamos de libre inversión.

En ese sentido, el Ministerio calificó como poco efectivas las medidas basadas exclusivamente en el incremento de tasas de interés, al considerar que no atacan las causas estructurales del fenómeno inflacionario.

Otro de los cuestionamientos del Gobierno apunta a los insumos técnicos utilizados por el banco central para tomar decisiones. Según el Ministerio, las encuestas que orientan la política monetaria incluyen principalmente actores del sistema financiero y del mercado de capitales.

Esto, a juicio del Ejecutivo, genera un desbalance entre lo que denomina “economía rentista” y “economía productiva”, favoreciendo decisiones que benefician a inversionistas por encima de sectores como la industria, el agro y las microempresas.

Tras el desacuerdo, el Ministerio de Hacienda anunció que se retirará de la sesión y marcará una “distancia significativa” frente al Banco de la República, mientras no haya, según el Gobierno, mayor coherencia entre la política monetaria y la realidad económica del país.

El ministro también declinó participar en la rueda de prensa conjunta con el gerente del emisor y trasladó su pronunciamiento a la sede del Ministerio, donde reiteró sus críticas a la junta directiva. Por su parte, el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar Gómez, no se ha pronunciado frente a esto.

El distanciamiento se da en el gobierno del presidente Gustavo Petro, en medio de un debate sobre el alcance de la autonomía del banco central y su relación con las necesidades económicas y sociales del país.

Desde el Ejecutivo se advirtió que el aumento en la tasa de interés encarece el crédito y puede frenar sectores clave para el empleo, como la industria y el agro. Además, señalaron que este tipo de decisiones incide directamente en el costo de vida de los colombianos.

Por ahora, el pulso entre el Gobierno y el banco central continúa abierto, mientras se evalúan los próximos pasos frente a la participación del Ministerio de Hacienda en la junta directiva del emisor.

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