
El jueves 20 y el viernes 21 de agosto, a las 8:00 de la noche, Proliríca de Antioquia realizará en el Teatro Metropolitano la Antología de la Zarzuela, una producción que reunirá solistas, coro y bailarines en un recorrido por diferentes obras de este género musical. La propuesta está construida a partir de cerca de 29 números breves, seleccionados de distintas zarzuelas y articulados para mantener una continuidad durante la función.
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Las sopranos antioqueñas Laura Gómez y Angie Muñoz participarán en ambas funciones, incluso tendrán un número juntas. Las dos coinciden en que la preparación para este tipo de repertorio exige un trabajo disciplinado y que las posibilidades de vivir exclusivamente de esta actividad en Medellín son limitadas.
Laura, de 36 años, comenzó su formación musical a los 13 años en la Escuela de Música Alfonso López, de la Red de Escuelas de Música de Medellín. Su primer instrumento fue la viola. Paralelamente, participaba en los coros de la Red, experiencia que la acercó a montajes sinfónico-corales y la hizo conocer las actuaciones de cantantes líricas.
La decisión de ser cantante llegó después de escuchar a una soprano solista durante uno de esos montajes. Gómez comenzó sus estudios de canto en la Universidad de Antioquia mientras todavía terminaba el colegio. Durante varios meses combinó las clases universitarias con su formación escolar.
Por su parte, Angie, de 26 años, tuvo un recorrido distinto. Comenzó a cantar boleros y baladas desde los siete años y participó en concursos escolares, pero no tuvo formación musical académica durante su infancia. A los 17 años intentó entrar a la carrera de canto en la Universidad de Antioquia, pero no fue admitida porque no tenía conocimientos de lectura musical ni entrenamiento auditivo.
Posteriormente, se presentó a una institución de educación superior para estudiar canto jazz, pero la carrera ya no estaba habilitada. Ahí encontró el canto lírico. Aunque inicialmente no estaba interesada en ese género, aceptó la oportunidad y encontró su camino profesional. Durante la carrera obtuvo una beca y realizó un intercambio académico en Bélgica.
Para ambas intérpretes, el canto lírico implica un manejo específico del cuerpo. A diferencia del canto popular, los cantantes de ópera y zarzuela no dependen de un micrófono para proyectar la voz. El cuerpo funciona como una caja de resonancia, por lo que los movimientos en escena deben coordinarse con la respiración y la emisión vocal.
Durante una función pueden caminar, sentarse, levantarse o realizar determinados gestos, pero los movimientos deben estar ensayados para evitar que afecten la respiración. Todo responde a una coreografía porque correr o girar requieren una planificación precisa para que el cantante tenga tiempo de recuperar el control respiratorio antes de volver a interpretar una parte vocal.
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La preparación para este tipo de espectáculos se da en un contexto que las dos cantantes consideran complejo para quienes buscan dedicarse profesionalmente al género en Medellín. Prolírica de Antioquia es la principal organización que produce ópera en la ciudad y realiza en promedio entre tres y cuatro títulos al año. A esto se suman iniciativas de la Filarmónica de Medellín, el Teatro Metropolitano, Iberacademy y universidades.
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Uno de los principales obstáculos es el costo de una producción lírica. Una ópera o zarzuela requiere vestuario, escenografía, orquesta, cantantes, espacios de ensayo, maquillaje y otros elementos técnicos. Por eso, las oportunidades de participación no son numerosas y los intérpretes deben mantenerse activos mediante audiciones, concursos, cursos y otros espacios de formación.









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