El poder de la elasticidad

hace 6 horas 4

La primera vez que escuché la palabra relativismo fue en boca de un cura de mi colegio. La pronunció como si estuviera señalando una plaga. Dijo que era uno de los grandes males de la humanidad. Yo no entendí bien qué significaba, pero entendí el tono: peligro. Años después busqué la definición y pensé que, si aquello era un mal, era también el mío. Para mí, el relativismo siempre ha sido una tabla de salvación: la posibilidad de que las cosas puedan mirarse desde más de un lugar; la sospecha de que una sola verdad es, en el mejor de los casos, incompleta.

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