En el supuesto paraíso de Cancún, a Jean, un haitiano deportado desde Estados Unidos a México a finales de octubre de 2025, lo consume la frustración y la impotencia. Llegó originalmente a Villahermosa, trasladado a la capital de Tabasco por las autoridades migratorias mexicanas en un bus desde la frontera norte, donde pasó de las manos de un gobierno directamente a las del otro. El momento en el que se bajó del autobús en el sur de México, sin embargo, fue el último en el que tuvo un acompañamiento oficial en el país, abandonado a su suerte en un lugar donde no conoce a nadie y ni siquiera habla el idioma. “Solo están mandando a la gente aquí. No están ayudando en nada. Y luego, cuando intentas hacer algo por ti mismo, es un problema. No sé cómo explicarlo, pero es una locura”, dice, desesperado, por teléfono Jean, nombre ficticio de este hombre de 33 años, que teme que hablar públicamente afecte sus procesos legales tanto en México como en Estados Unidos.

hace 6 horas
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