
La periodista Catalina Oquendo (Medellín, 45 años) guardó durante 20 años un documento que le filtró un alto funcionario de Antioquia, el departamento más poblado de Colombia. El texto listaba los casos de 29 personas asesinadas por el Ejército y luego presentadas falsamente como guerrilleros muertos en combate para inflar los resultados de la guerra estatal contra los grupos armados. Fue el primer contacto de Oquendo, colaboradora de EL PAÍS, con los posteriormente conocidos como falsos positivos. Y fue una frustración: los artículos que publicó en el periódico nacional El Tiempo, con la intención de aportar a detener las masacres, tuvieron poca repercusión. El documento viajó con ella a los países en los que vivió desde entonces (España, de nuevo Colombia, dos veces Argentina). “Era un interrogante permanente sobre qué más podía hacer como periodista”, comenta.


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