Con la llegada de la Semana Santa, no solo aumentan los viajes y las celebraciones. También se incrementa un fenómeno que pasa desapercibido para muchos: la desaparición de fauna silvestre. Cada año, durante esta temporada, ciertas especies se convierten en las más afectadas por el tráfico ilegal en Colombia.
En la lista encabezan las aves. Loros y pericos son los animales más comercializados, especialmente cuando aún son crías. Entre los más perseguidos están el loro frente amarillo, el loro frente azul, el perico real y el perico frentirrojo. A estas especies se suman otras como canarios, mirlas y toches, que terminan enjaulados tras ser extraídos de su hábitat natural.
El problema comienza desde el momento de la captura. Muchas de estas aves son sacadas directamente de sus nidos, lo que reduce sus posibilidades de supervivencia y afecta la reproducción en los ecosistemas. Además, el transporte ilegal suele hacerse en condiciones extremas, lo que provoca que una gran parte muera antes de llegar a su destino.
Los primates también figuran entre los más impactados. Especies como el mono churuco, el tití ardilla y el mono maicero son capturadas a muy corta edad. La separación de sus madres no solo pone en riesgo su vida, sino que altera el equilibrio natural de sus poblaciones.
En menor medida, pero con alta demanda en esta época, aparecen los reptiles. Las serpientes, como la cascabel y las boas, son capturadas, mientras que tortugas como la hicotea, el morrocoy y la terecay son comercializadas ilegalmente, principalmente para consumo o como mascotas.
La tortuga hicotea, la tortuga morrocoy, perezosos, iguanas, armadillos, babillas y cangrejos azules, también figuran en esta lista.
Las autoridades advierten que estas prácticas no solo representan un delito, sino que tienen consecuencias directas sobre la biodiversidad. Cada animal extraído del ecosistema implica una pérdida que afecta cadenas naturales completas, por eso lanzaron recientemente la campaña “Compasión” para concientizar sobre este fenómeno y prevenir que se realice.
Por eso, el llamado durante esta temporada es claro: evitar la compra de fauna silvestre y denunciar cualquier caso. Detrás de cada animal comercializado hay una especie que desaparece, muchas veces de forma irreversible. En la jurisdicción Cornae se encuentra la línea única para reportes de animales silvestres: 321 7811388 o el correo electrónico [email protected]

hace 23 horas
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