
La noticia saltó poco antes de Semana Santa, con un titular tan espectacular que, 12 años después de la desapiración de los normalistas de Ayotzinapa, volvió a atraer la atención. En la bodega de una funeraria en Iguala, lugar del ataque, las autoridades habían encontrado restos óseos de 2014, año en que ocurrió la embestida. Un testigo señalaba además ese lugar desde hacía años. Los dueños del establecimiento habían sido detenidos meses atrás y las autoridades habían encontrado registros de comunicación entre ellos y el grupo criminal que lideró la cacería de estudiantes, Guerreros Unidos. Los huesos hallados de 2014 cerraban un poco más el círculo: ¿el caso Ayotzinapa avanzaba a una resolución?

hace 8 horas
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