10 claves del discurso de Abelardo de la Espriella al asumir la Presidencia

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Por primera vez en la historia de Colombia, un presidente brinda su discurso de posesión desde un batallón militar. Abelardo de la Espriella recibió la banda presidencial de manos del presidente del Senado, Honorio Henríquez, desde el auditorio de la Universidad Santiago de Cali. Pero minutos después se dirigió hasta el batallón Pichincha, que hace solo unos meses, en abril de este año, sufrió un atentado terroristas que dejó varios heridos; como gesto simbólico, el Presidente quiso hablarle al país desde ese lugar junto a cientos de militares y policías.

Durante su discurso, que duró una hora y diecisiete minutos, hizo un extenso repaso de todos los frentes de la democracia, recordó algunas promesas e hizo homenajes. Pero insistió en dos grandes mensajes: gobernará para todos los colombianos, incluyendo a quienes no votaron por él, y entregará el poder en cuatro años “porque son suficientes para cumplir el plan de gobierno” sin promover iniciativas como una Constituyente, como hizo su antecesor Gustavo Petro.

El jefe de Estado arrancó diciendo que “seré el presidente de todos los colombianos” ya que “no hay espacio para la intransigencia, todo lo contrario. Llego con el ánimo de convocar a todos mis compatriotas”.

Igual que como sucedió en la ceremonia en la Universidad Santiago de Cali, invocó la protección de Dios. “Ejercer la presidencia de esta patria que amo entrañablemente constituye, sin duda, la mayor distinción que Dios, el pueblo y la vida han podido concederme”, dijo.

También le agradeció al vicepresidente de la República, José Manuel Restrepo: “Él ha sido un compañero excepcional durante todos estos meses, y estoy convencido de que será un guerrero fundamental en la inmensa tarea de reconstruir a Colombia”.

En el inicio de sus palabras también recordó a uno de sus maestros, Álvaro Gómez Hurtado, el líder conservador que fundó la Universidad Sergio Arboleda, alma máter del nuevo presidente. Gómez fue asesinado en noviembre de 1995.

Justamente, sobre otro líder asesinado, el Presidente también le rindió homenaje a Miguel Uribe Turbay, quien sufrió un atentado que terminó con su vida en agosto del año pasado.

“Ninguna reivindicación ideológica ni política puede justificar que un colombiano levante las armas contra otro colombiano. Lo volvimos a sufrir durante la campaña que condujo a la victoria, marcada por el sacrificio de un mártir. Rindo un sentido homenaje a la memoria de Miguel Uribe Turbay, asesinado por los interlocutores del régimen que gracias a Dios hoy termina. Gracias, Miguel Uribe Turbay, en el cielo, Colombia nunca te va a olvidar”, dijo conmovido.

Uno de los ejes principales del discurso de De la Espriella fue declararle la guerra al crimen, el orden público y la seguridad; dijo que no tendrá duda en acabar con los criminales, terroristas y narcotraficantes. Y que tendrán dos caminos: “someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano y su Fuerza Pública”.

Además, anunció: “en las próximas horas, mi gobierno expedirá el listado de grupos narcoterroristas, con el propósito de dotar a nuestra gloriosa fuerza pública de instrumentos eficaces para el combate frontal del crimen. La opción del diálogo está completamente agotada. El Estado históricamente fue suficientemente noble. El Estado, bajo el régimen que ha terminado, fue suficientemente cómplice. En la era del tigre será contundente y certero contra el crimen”.

Lo anterior significa que, por ahora, no abrirá ninguna puerta a diálogos de paz, como la “paz total” del gobierno Petro.

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